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miércoles, 15 de abril de 2026

Huracán, el estadio Ducó y mi familia






         Pocos placeres son comparables con el salir de paseo con los hijos. Ir a una plaza de la mano de pequeños, al cine de adolescentes, a comer de mayores son mimos al corazón. Pero hay un escenario ideal juntos: ir al estadio del club de tus amores.

         El fútbol, ese juego trivial y sagrado sin significado aparente logra milagros porque une, da identidad y algo místico: un lugar de pertenencia. Todo ello vivido en el estadio magnifica su intensidad.

         Hoy el ir a ver a Huracán es acompañar a mi hija mayor, a mi hermano menor y el llevar a mis dos hijos pequeños a compartir una pasión, a estrechar un poco más los lazos, lejos de esa necesidad propia de hace años. 

        Y como la vida misma, aprender a sufrir y disfrutar al mismo tiempo. 




         Gricel dejó lejos a Boca para ser solo de Huracán. Gael todavía reniega de los clubes de su papá como queriendo su independencia pero intentaremos que abrace la herencia. Y Margarita que es solo de Boca, espero que abrace el ser "quemero" junto a nosotros. 

          Como muchas cosas en los desafíos de la paternidad, es solo cuestión de empeño, mucha paciencia... y el más pleno disfrute.




7 comentarios:

  1. Lo de seguir a dos clubes debe de ser complicado.
    Pero seguro que hay algo especial en compartir esos momentos.
    Saludos.

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  2. Te felicito por ser ese padre presente para tus hijos , y hay que ver cómo ha crecido ese pequeño Gael
    Es todo un privilegio compartir con ellos , que cada uno sea del equipo que deseé, lo importante ves compartir esos momentos irrepetibles.
    A disfrutar de ellos
    Un abrazo.

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  3. Pasar tiempo con la familia es lo mejor, nos hace sentir muy bien, y siempre se puede encontrar lugares donde disfrutar. Un abrazo

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  4. A veces se busca la propia personalidad, desafiando lso gustos del padre.
    Huracán se llama mi último post!!! ;))))
    Un saludo.

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  5. Huracán, el estadio Ducó y mi familia. Qué hermoso modo de contar la herencia afectiva que pasa de generación en generación, no como una obligación sino como un territorio compartido donde la identidad se construye entre abrazos, rituales y pequeñas rebeldías. Hay algo profundamente humano en esa escena de ir al estadio con los hijos, con los hermanos, con quienes forman parte de la historia íntima de uno. El fútbol, cuando se vive así, deja de ser un simple juego para convertirse en un lenguaje familiar, en un modo de estar juntos y reconocerse. Lo más bello del texto es esa mezcla de orgullo y paciencia, de deseo de transmitir una pasión y, al mismo tiempo, respeto por los caminos propios de cada hijo. Gricel abrazando el rojo y blanco con decisión, Gael tanteando su independencia, Margarita todavía en Boca pero rodeada de un amor que quizá un día la acerque al globo. Todo eso habla de una paternidad vivida con ternura, humor y una profundidad que se agradece. Y también está esa verdad tan simple y tan cierta: en el estadio se aprende a sufrir y a disfrutar al mismo tiempo, como en la vida. Por eso estos paseos no son solo salidas deportivas, sino recuerdos que quedan grabados para siempre.
    Un fuerte abrazo, JLO.

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  6. Disfrutar de los hijos es lo mejor que nos da la vida y tu bien que lo haces. Gael es guapisimo.

    Abrazos.

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  7. Muy bien Gael. A pesar del club elegido, estoy a favor de toda la movida.
    En ls próximos años llevaré a Celeste a la cancha de San Lorenzo, por ahora sabe que lo miramos por TV y que San Lorenzo es mejor que river. Vamos a ver cómo me sale la cuervita nacida el 01/04.
    Creo que ayer no llegué a contarte con detalles: a fines de los ochentas y principios de los novents cuando el Ciclón no tenía cancha mi viejo me llevaba a Ferro, Velez, Huracán, Boca, todos los lugares que alquilaba San Lorenzo para hacer de local. Ahí conocí un montón de canchas de capital. Después ya con el Nuevo Gasómetro llegó un momento que no me hacía gracia dejar de jugar en la calle para ir a ver un 0 a 0 con Mandiyú, y en plena adolescencia le dije que no quería ir más.... chan... luego de más grande volví solo, sin que nadie me pida ni pregunte. Hoy soy socio y voy siempre que puedo.

    Abrazos.

    PD: En la primera foto, ¿qué pasó? ¿les fallaron los visitantes que la tribua de enfrente está vacía?

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