Dicen que la vida es eso que pasa entre mundial y mundial y el primer recuerdo de alguno fue sentado sobre las piernas de mamá (o papá) con 8 años, observando a mi primer jugador favorito, el arquero Fillol, figura de ese mundial 78’. Al
mundial 82' no le di importancia, solo ver de a ratos en la
casa de un amigo la derrota con la poderosa Italia de Paolo Rossi.
Lo fundacional fue el mundial 86' con mi glorioso Diego Maradona, donde si recuerdo ver todos los partidos y en especial contra los ingleses. Fue mi primer festejo en solitario subido
a un camión que pasó por avenida Caseros llegando hasta el
Congreso nomás por toda la gente que había en el centro de la
ciudad.
El mundial 90’ fue el que vivimos más intensamente aunque
Argentina fue una sombra que llegó a la final luego de épicas batallas desiguales frente a Brasil y al local Italia. Maradona con su tobillo y su llanto final fue otro momento para el recuerdo eterno.
El mundial 94' fue la tristeza de la expulsión de Maradona de forma
premeditada y el odio hacia todo lo yanqui. El retiro del 10
y la propia edad hizo que ya no le de importancia a todo lo que vino
después. Nunca más vi la totalidad de los partidos de Argentina en ningún mundial incluso en la gran victoria en Qatar con Messi encendido. Si rescato el hermoso recuerdo de vivir la extensa final en una plaza con mucha gente y la familia.
Con el actual tenía mis prejuicios por ser en Estados Unidos y porque luego de ser campeones, no es el mismo entusiasmo. Pero me está sorprendiendo por la épica y esfuerzo en los partidos ganados y por un Messi que a edad de retiro sigue brillando. Y con la esperanza de enfrentar a mi otro país favorito, España, en la gran final.
Continuará...

