OK GO - A million ways

Estos pibes si que están re locos. Anteriormente colgué un video de ellos con unas cintas de gimnasio, excelente desde todo punto de vista.

En el segundo corte de su nuevo y segundo álbum (A million ways), repiten la coreografía pero un poco más minimalista.

Los cuatro en un patio je. De paso y al mismo precio con su baile parodian a varias pelis como el afiche de los Angeles de Charly (¡?) y movimientos a la Matrix y Star Wars.



Con música pegadiza, un rock simple nada extravagante (me hacen acordar a los Cake en su sonido) se las arreglan para ser originales con poco. Son cuatro caraduras pero con onda.

Tengo entendido que se hicieron conocidos por internet, por el youtube, siendo la banda más vista ahi.

Ah, me bajé el último álbum (llamado originalmente... "Ok Go" ja) y no está para nada mal.






TARANTINO - Perros de la calle 1992

La irrupción de Quentin Tarantino en el cine fue tanto una bocanada de aire fresco, como un cachetazo al anestesiado cine mainstream. Desde su ópera prima, Quentin te puede gustar o no, pero nunca te va a dejar indiferente. Tomamos esta película (Reservoir Dogs ) no porque sea mejor que Pulp Fiction –no lo es- (me niego a utilizar sus pobres traducciones al castellano), si no porque en ella ya está nítidamente marcado su particular y personal estilo. Una película que empieza con esta frase: “ Like a virgin es sobre una chica que conoce a un tipo con una pija grande”; es cosa seria.

Los robos o los llamados “homenajes” no distraen la narración, sino que derivan en situaciones nuevas, en la hiper conocida anécdota de su paso por el video club; pero a diferencia del que roba por robar, éstas enriquecen su cine al punto de que su incesante desfile de gustos clase B (Madonna , las películas de gangsters japonesas, música y series de los 70's), no nos molesten y al contrario, nos resulten gustos encantadores.

La ruptura de tiempo que luego haría famosa a Pulp Fiction está ya presente, con el plus de que trata sobre un robo que nunca se ve (nobleza obliga: esto ya se vió en la gran The Killing de Stanley Kubrick).

Quentin hace avanzar sus relatos por medio de diálogos banales que se tornan irresistibles, atravesados por una rara libertad –como la ausencia total de mujeres- y con mucha onda por su seducción constante hasta en los detalles insignificantes, como esos trajes negros parodiados y apropiados hasta por los CQC vernáculos. Pero la base donde se apoya Reservoir Dogs –y el propio Quentin- es en su tremendo y efectivo montaje. Montaje que brilla de la misma manera aquí que en Pulp Fiction e incluso, en las dos partes de las fallidas Kill Bill. Como ejemplo, la secuencia de la falsa anécdota de Tim Roth , lejos, el mejor papel para su actor fetiche de esta primera etapa, que luego llamara para el episodio de Four Room y que también es el que abre y cierra la gran Pulp Fiction.

Los frenéticos flashbacks nunca –o pocas veces- fueron mejor utilizados, tanto por su información como por la agilidad que brinda al relato/cuento. Reservoir Dogs es su visión de cómo se deben re-hacer, las películas tantas veces vistas en el amado video club de su adolescencia. Ni hablar de su banda de sonido, hoy ya un clásico total.

Su cine posterior a Pulp Fiction es tan irregular como el de cualquier hijo de vecino. Los rumores de sus futuros proyectos –otra película de arte marciales (oh, no!), una bélica (podría ser interesante)- no indican una clara mejoría. Volvé a disfrutar de este nuevo clásico, que su revisión me pareció tan placentera como la primera vez.

Igualmente con lo ya realizado, Quentin pertenece para siempre al panteón de los elegidos.

LA BOCA

          La Boca, el barrio/arte por excelencia de la Argentina, es también un muestrario de nuestro ser con todas nuestras virtudes y también las muchas falencias.

Visita obligada de todo turista es además, cuna de artistas de toda clase social y casa del mítico y más famoso equipo de fútbol: El Boca Juniors, como le dicen en América.

Con nombrar a Quinquela Martin y Pérez Céliz como estandartes alcanza y sobra.


Colorido sin igual, ícono del sur de la capital. Casi como salido de un comic...




BATERISTAS




          La mayoría de los músicos rebajan a los bateristas, a la categoría de meros acompañantes de las verdaderas estrellas de la banda: los cantantes y/o los guitarristas.

Además de ser el nervio, la fuerza motora, el groove y el cuerpo de cualquier banda, el baterista es junto al bajista (aunque este un poco menos), el "esqueleto" en que se apoya la melodía y le da vida a una canción. Y generalmente además es el instrumento que comienza y termina todo.

Ahora que poco a poco vuelven los solos de guitarra, acá va un voto para la vuelta de los solos de batería. Y sí, aunque sea algunos cortitos...

En estas fotos se ve la clase de "gente" que se sentó en la bata para sentir de que se trataba la cosa:

KURT COBAIN

JIMI HENDRIX

JOHN LENNON

PRINCE

STANLEY KUBRICK!


KRAVITZ - Lenny & Baptism

LENNY (2001)
Aquí es donde la música de Kravitz comienza a pasteurizarse.

Su evolución fue desde sonido retro y postura Lennon (Let love rule), rocker desprolijo (Mamma said), guitar hero (Are you gonna go my way), electro-pop (5), hasta decantar en esta estandarización que continuaría también en el próximo Baptism.

Uno esperaba alguna sorpresa en un nuevo disco suyo cosa que de aquí en más, no ocurre. Bajo un sonido uniforme, sobresalen los distintos efectos sucios de guitarra.

Aunque una nueva escucha sin expectativas, cambie un poco la percepción original del disco. Hoy suena a obra madura y sin estridencias (solo Dig in recrea un hit hecho y derecho) pero obra redonda y con fuerza al fin.


Como la rocker Battlefield of love y las potentes medio tempo If I could fall in love y Pay to play.

Aquí también comenzó a inclinarse la proporción de baladas en su obra, y el mejor ejemplo de ello (siempre logra excelentes climas con sus lentos) es A million miles away seguido de Yesterday is gone.

Solo Believe in me flaquea, pareciendo escapada -o un resto- del tecnoso 5.


No, no es un disco de Kravitz que desentone al lado de los suyos. Decorado con el clásico cartelito de compuesto, arreglado, escrito e interpretado, deudor de su ídolo Prince. No podemos esperar ya una revolución... pero sí buenos discos de Lenny.

BAPTISM (2004)
La tapa de su séptimo disco nos muestra su lugar actual en la industria: las tranquilas aguas de la placenta del rock.

Lo último por el momento de Kravitz, lo convierte en una especie de crooner moderno de principios de siglo. Ya con estilo propio, sin tener deudas estilísticas visibles con nadie (apenas se esboza el minimalismo de Lennon), pero instalado en un registro entre lo cómodo y lo previsible.


Preocupado por ser una estrella conflictuada (I Dont Want To Be a Star) e inmediatamente disfrutando de ello (California), no logra convencer por su ingenuidad y falta de tacto. Tampoco nos podemos tomar en serio el cargo de Minister of rock'n'roll.

El Lenny sincopado y funky de Lady, o el rocker de Where are we running'? es el que nos gusta en verdad a todos. Igualmente, en Baptism gana el rocker melanco, el dueño de esas baladas empalagosas y ganadoras.

Quizás demasiadas para mi gusto -6 en total!-, simples y despojadas siendo su mejor exponente Baptized y no tanto la archi-difundida –pegadiza, redonda y sosa- Calling all angels.


"Regresé a Miami, cogí mi guitarra acústica y me puse a tocar. Empezaron a salir todas esas canciones: dos, cuatro, cinco, ocho".

Esa simpleza, a veces difícil de lograr, es la marca de este álbum de pop oscuro, lejos de sus logrados primeros dos discos (Let love rule y Mamma said), pero por encima del tecno pop
5 o inclusive del rockero y algo irregular Circus.

A pesar de todo, Lenny Kravitz tiene ganado el derecho de ser considerado uno de los mejores solistas del rock internacional actual.

BARRY LYNDON - Stanley Kubrick



          Luego de su eterno proyecto inconcluso -la vida de Napoleón-, se decide por una película del mismo estilo y época. Ese fue el germen e inspirado en obras pictóricas del mismo período devino en la gran Barry Lyndon.

Realizada en Inglaterra, Irlanda y Alemania, fue el mayor fracaso económico de cualquiera de sus películas, debido a las críticas negativas que suscitó, incomprendida en su momento como casi todas las del realizador, convertidas automáticamente en clásicos diez años después.

Aquí comenzaron las famosas habladurías en torno a los métodos de filmación de SK. Un extenuante rodaje de 300 días a lo largo de dos años. Filmada en nochebuena sin vacaciones para el equipo técnico, una manera de encarar el trabajo rozando la esclavitud. Excesos de un director -como realizar 25 tomas o más de cada escena- que ya eran habituales.

Rodar en interiores con la luz de las velas -fabricadas especialmente como las mismas de la época del film-, problemas con las locaciones porque todo debía encontrarse a solo kms. de su propia casa, fastuosos decorados y vestimenta, exigencias y mala fama del film antes de su estreno comercial.





CRÍMENES Y PECADOS DE BARRY


          Después de la punzante La Naranja Mecánica -realizada cuatro años antes-, se esperaba ésta con otro ánimo. Barry Lyndon nos lleva a las películas de época, con los fastuosos decorados y vestimenta, siendo anodina por momentos comparada con su antecesora, pero sin ningún fotograma de más resultando una adaptación cabal del libro.

La belleza de sus imágenes no es decorativa ni preciosista como le critican, y el ritmo es bastante difícil de lograr en un film realista y al nivel de minuciosidad de Stanley, sin límites en cuanto a la duración de una escena.


El inicio con el duelo es un fotograma de una belleza pocas veces vista. Tanto como su banda sonora, donde el tema principal Sarabande de Handel, da escalofríos por su profundidad. Como en 2001, hay largas escenas sin diálogos -como el exquisito encuentro en un balcón- para que uno logre imprimir sus pensamientos y emociones.

Ganadora de cuatro oscars solo en rubros menores, se le reprocha a Kubrick no haber elegido correctamente el papel protagónico, esta vez en manos de un notablemente sobreexigido Ryan O'Neal.

Actuación forzada al promediar la película, bien en su primera parte siendo ésta, más relajada y distendida. Quizá falto de carácter para una segunda parte mucho más grave y dramática, aunque su labor en perspectiva es correcta y no empaña los méritos del film.


SK entre otras cosas, es un gran director de actores y logró con Ryan llevarlo a un punto de exigencia con naturalidad y decoro. Airoso con lo justo, Kubrick tomaría nota del ganador del Oscar de ese año, Jack Nicholson, para su próximo film El Resplandor.

     Barry Lyndon: otra obra maestra de Stanley Kubrick y van...

          "Los actores son, básicamente, instrumentos generadores de emociones. Algunos siempre están dispuestos y bien afinados, mientras que otros alcanzan un gran nivel de calidad en una toma y por mucho que lo intentan, son incapaces de repetirla." Stanley Kubrick

FRANZ KAFKA - El Puente

Yo estaba rígido y frío; yo era un puente; sobre un precipicio estaba yo tendido, hundidas de este lado las puntas de los pies, del otro lado las manos, me había enclavado fuertemente en un limo desmoronadizo.

Los faldones de mi chaqueta ondeaban a mis lados. Abajo alborotaba el frígido arroyo de las truchas. Ningún turista se descarriaba hacia estas intransitables alturas; el puente no estaba aún consignado en mapa alguno...


Así estaba yo tendido, y esperaba; tenía que esperar. Sin desplomarse, ningún puente que alguna vez haya sido construído puede dejar de ser un puente.

Una vez... hacia el anochecer fue eso -fue eso lo primero... fue eso el último... no lo sé- mis pensamientos desembocaban en el caos, y siempre moviéndose en ronda. Hacia el anochecer, en verano (el arroyo sonaba con un fragor sombrío)... fue entonces que oí pasos de hombre. ¡Hacia mí, hacia mí!

¡Estírate puente! ¡Ponte en condiciones, viga sin barandas, soporta al que te ha sido confiado! ¡Compensa imperceptiblemente la inseguridad de su paso; pero si él se tambalea, date entonces a conocer, y, cual un dios de las montañas, arrójalo a tierra firme!

Él llegó; con la punta de acero de su bastón me dió unos golpecitos; con aquélla levantó después los faldones de mi chaqueta y los colocó ordenadamente encima de mí. Con la punta revolvió mi enmarañado cabello, y, echando quizás una feroz mirada en su derredor, la dejó ahí largo rato. Pero después -justo en ese instante soñaba yo con él por sobre montañas y valles- me saltó con ambos pies en el medio del cuerpo.

En medio de salvajes dolores e ignorante de todo, miré. ¿Quién era? ¿Un niño? ¿Un sueño? ¿Un salteador de caminos? ¿Un suicida? ¿Un demonio? ¿Un exterminador?

Y me di vuelta, para verlo... ¡Puente que se da vuelta!...

No había alcanzado a darme vuelta del todo cuando ya me desplomé, y ya estaba desgarrado y traspasado por los afilados pedernales que siempre me habían contemplado tan amistosamente desde las enfurecidas aguas.

PRINCE - For you & Controversy




FOR YOU (1978)

          Siendo un perfecto desconocido y contando con tan solo 18 años, Prince sorprende y realiza su primer obra de una madurez irreal para esa edad. Toca todos los instrumentos del disco, canta y realiza todos los coros, en un alarde de autonomía que serían una constante en toda su carrera.

Ya conocemos el sello característico de todos sus discos: Producido, arreglado, grabado, compuesto e interpretado por Prince... El único en el que tendría un gesto de cortesía -con su descubridor, C. Moon, nombrándolo coautor de la letra de un tema.

Se deja llevar en general por el sonido disco -tan en boga en esos momentos- logrando picos de calidad como en la sorprendente intro coral, sobregrabando varias veces su voz, y con el tema In love, dando una clara muestra de lo que iba a ocurrir con el correr de los años.

          El sintetizador lo domina todo como sería una constante desde éste hasta 1999 en el año 82', ya que en Purple Rain de 1984 lideraría la punzante guitarra rocker.

Just as long as we're togheter, My love is forever y Soft & wet son los otros puntos altos -este último inaugurando las letras subidas de tono y su galería de hits- de un disco que se disputaron varias compañias en su momento, y que le valió un contrato récord con la Warner de un millón de dólares para realizar sus tres primeros discos.

En Dirty Mind logra mejorar la fórmula de su funk sintetizado y sube un escalón sus letras cargadas de lascivia e impulso sexual. Pero For You hoy día logra ser convincente, y puede ser visto como un prometedor álbum debut. Es lógico viniendo del futuro dueño "musical" de toda la década del ochenta.

En el rubro musical, no le puede hacer sombra sus competidores y principales rivales de esos años, tanto Madonna como el archirrival de siempre Michael Jackson, son líderes eso sí, en cuanto a marketing y video clips se refiere. For You entonces, más que digno debut.

          "Chris Moon señaló que la personalidad de Nelson cambió notablemente en el lapso de unos pocos meses. Del muchacho tímido, introvertido, que no era capaz de mirar a nadie a los ojos, trocó en un megalomaníaco, lleno de talento e insoportablemente conciente de su meta, que en fin, todavía era incapaz de mirar a los ojos..."Steve Perry, Musician (agosto 1986)

CONTROVERSY(1981)

          Primera tapa de disco vestido y primera aproximación seria de Prince a temas que serán fundamentales en toda su discografía de aquí en más.

Como la religión, que asoma desde el inicio con Controversy y la inclusión de el padre nuestro íntegro. La política en Ronnie, Talk to Russia de forma tímidamente.


Y por supuesto, no va a faltar su gran tema preferido -¡el sexo, cual más!- que continúa afianzándose con simples como el trepidante y rítmico Sexuality, con falsette sobreexigido y el exquisito y más popero Private Joy, uno de los puntos altos de este álbum por velocidad y vibración.

Otro momento álgido es la explícita y jadeante Do me, Baby, una balada irresistible con el típico sello inconfundiblemente Prince, que también fuera varias veces versionada al día de hoy. Lo novedoso musicalmente pasa por el mántrico Annie Christian, ritmo hipnótico en una extraña y bella maraña de teclados y guitarras.

          El funky Let's work no desentonaría -y a la vez anticipa- lo que pasaría con el próximo álbum doble y más famoso en ventas, llamado simplemente 1999.

Éste álbum numeral, marcaría un nuevo rumbo, un quiebre en la carrera de Prince, tanto en lo estrictamente comercial y popular como en una mayor ambición artística. Volviendo a 1981, y pesar de todos los temas nombrados de valía, Controversy es un disco extrañamente fallido o desparejo, compuesto su todo de tan solo ocho temas.

En Jack U off y Ronnie talk to Russia se demuestran la monocromía y la chatura rítmica, sumado a una mezcla no del todo feliz. Se extraña la coherencia para amalgamar tantos estilos, que lograra Prince más armónica y fácilmente en tantos otros discos.

En el futuro próximo -sus dos siguientes discos- el sr. controversia le daría más colorido tanto al impermeable de la tapa, como a su propia música...

          "Controversy es un repetititvo y espasmódicopastiche tipo... Bee Gees" Melody Maker, 1981



DAFT PUNK EN ARGENTINA



Fui al festival Bue, organizado en el club Ciudad para disfrutar (y porque me gustan mucho) de los rockeros Yeah Yeah Yeahs y los tecno parisinos Daft Punk. A priori, pensé que los Yeahs tenían ventaja en cuanto al show por ser un grupo "real", una banda de rock con lo que todo eso conlleva en vivo.

No es el mismo caso de los Daft, dos DJ’S disfrazados de robots e imitando una perfomance de banda. Pero me equivoqué.

Es verdad que los franceses jugaron de locales (fueron el plato principal, con un sonido tres veces superior) pero lograron hacer del show una pista de baile gigante, con el solo recurso de su cantidad inagotable de hits y un juego de luces nunca visto en el país, no por lo espectacular o por su nivel, si no por lo funcional al espectáculo.

Cada tema tenía sus luces y efectos predeterminados en la pantalla de fondo, en la armadura de los costados y en la pirámide donde se ubicaba esta pareja electrónica.

Los Yeahs y su rara y vistosa cantante fueron potentes, empáticos, y se nota que son buenos músicos, pero demasiado ciclotímicos, como que su show nunca despegó. Una especie de pequeños Nirvana pero sin la pasión necesaria.

Su música es interesante y el carisma de la cantante el necesario para ella, por eso cuando superen los baches propios (quizás por tener solo dos discos editados), su show será algo grande.

Los estáticos Daft Punk y su pirámide multicolor, en contraste con la movediza masa de gente bailando (estaba lleno y como anécdota ¡se volaron las dos pantallas laterales!), haciendo un playback gigante con sus bases machaconas de temas mixturados, como en una cinta sin fin, demostraron que la buena música en vivo pasa también por otros muchos y distintos lados.

Larga vida al dance...


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