Peores portadas de discos del mundo (parte 2)


          Dicen que nunca segundas partes fueron buenas y quizá este sea el caso también. Pero estas portadas bizarras también merecen justicia escrita.

Pequeños atentados a la vista, al buen gusto y por que no, también al gusto auditivo en el 99% de los casos. Puse muchos ejemplos, sí, pero es para que no esperen una tercer entrada...



Para mí una agüita sin gas nada más master...

¿Donde la enchufa?
¿Dónde está sentado?


 Te saca hasta el hambre...


O como tratar de ser estrella de rock
con el peinado de Drácula...



 Música fresca y de fácil digestión (es malo el comentario, lo sé,
pero nunca tanto como la portada misma)


Difícil para hacer el efecto en esa época
 sin photoshop eh, valoremos algo...


Bajo... el alcohol...


Si no se hubiese sacado el zapato,
no era una foto mala eh...


 Y seguro que la última también...

No quiero saber cual de los dos es Marilyn
y menos aún sus testimonios de amores...

 Piel, gesto, pose, actitud, mirada, vestimenta
 y todo lo que quieras de nena...



Entonces me hago a un lado...

Julio Cortázar y la simbiosis con su Bánfield

Mural frente a lo que era su casa en la calle Rodriguez Peña


            Recorrida por alguno lugares que lo recuerdan en el barrio de su infancia, Bánfield, que lo tiene presente y que no fue el único lugar donde vivió en la Argentina (pero esa será otra entrada).

Ya desde al estación de trenes nos recibe con una imagen casi bíblica (foto a la izquierda), demostrando la veneración de la gente hacia su figura.

Un busto de él será lo próximo que suceda con respecto a él en esas calles del sur de Buenos Aires y las fotos, son adornadas con sus propias palabras en referencia a su barrio.

            “Bánfield es el tipo de barrio que tantas veces encuentras en las letras de los tangos.

Recuerdo que tenía una pésima iluminación que favorecía al amor y a la delincuencia, en partes iguales. Y que hizo que mi infancia fuera cautelosa y temerosa por el clima inquietante que hacía que las madres se preocuparan cuando salías.

Pero al mismo tiempo era para un niño un paraíso, porque mi jardín daba a otro jardín. Era mi reino”.


Pluma que alude al escritor que engalana este barrio.

Un bar en el centro lo recuerda
con su palabra emblema
            “En el fondo de mi casa había un jardín lleno de gatos, perros, tortugas y papagayos: un paraíso.

Pero en este jardín yo era Adán, en el sentido de que no conservo recuerdos felices de mi infancia, demasiadas tareas, sensibilidad excesiva, tristeza frecuente, asma, brazos rotos, primeros amores desesperados.

Mi cuento “Los venenos” tiene mucho de autobiográfico. Sin embargo ese era mi reino y he vuelto a él, lo he evocado en algunos cuentos, porque aún hoy lo siento muy presente, muy vivo”.



Lugar donde estaba su casa, hoy un nuevo chalet.


            “Un pueblo, Bánfield, con sus calles de tierra y la estación del Ferrocarril Sud, sus baldíos que en verano hervían de langostas multicolores a la hora de la siesta, y que de noche se agazapaba temeroso en torno a los pocos faroles de las esquinas, con una que otra pitada de los vigilantes a caballo y el halo vertiginoso de los insectos voladores en torno al farol”.

Mural en la pared de un colegio sobre Avenida Yrigoyen.


En calle Maipú, haciendo referencia a su cuento "Axolotl"


El colegio donde él concurría (mudado 4 cuadras del lugar original),
hoy lleva su nombre.

¡Kubrick!




Extrañaba no poder escribir algo de mi director de cine favorito de todos los tiempos. Y la excusa me la dan los homenajes continuos que se le hacen año tras año con respecto a su figura y a su obra.

Esta vez fueron 60 los artistas contemporáneos que le rinden tributo tomando algún personaje, escena o incluso al propio Kubrick con total libertad, sin ningún requisito previo ni de escena, ni situación, ni de personaje.

Reimaginación se llama el subtítulo del tributo (llamada la muestra en realidad Kubrick, an Art Show Tribute)
con artistas que por su edad seguro que no vieron ninguna de sus películas en el cine. Me alegra que Kubrick siga influenciando hoy en día a todas las ramas del arte. 

Expuestas y a la venta en una galería de San Francisco, les dejo una muestra de algunas de mis imágenes preferidas y la galería completa para el que le interese, la encuentran aquí



La controvertida orgía de La Naranja en 3D.




Peter Sellers y sus 3 personajes en Dr. Strangelove




El gran Jack en la película mas elegida en el tributo.

Prince - Art Official Age (2014)




             Antes que nada.... ¡un nuevo disco de Prince gente! del para mí el mejor músico que haya nacido desde ese 7 de Junio de 1958 hasta el día de hoy, y en forma de dueto (junto a Plectum Electrum), pero no en un álbum doble sino en dos intenciones distintas como para analizar. Y con su vuelta a la antes odiada Warner, pero también bunker de sus mas grandes obras.


Soy de los que piensan que lo que vale es la primera impresión porque luego con las varias escuchas, todos los discos de nuestros artistas favoritos comienzan a convencernos un poco más.

Y puedo decir teniendo en cuenta eso, que me gustó mucho este disco.


El enano funkero y espacial, ese juguetón y genial que todo queremos está de nuevo presente a sus 56 años. Ya en su primera canción Art Official Age, experimental hasta la locura, sorprende los oídos con algo difícil de encasillar y que me lleva a pensar que estamos ante algo diferente, o al nivel de la marca "Prince" por lo menos.



Los medio tempo como Clouds, This Could be us o What it Feel like nos hacen recordar de la fineza del morocho para amalgamar con buen gusto arreglos, voces femeninas (¡esa Lianne La Havas canta eh!), con coros y sonidos robóticos por igual.

Aunque en verdad yo amo al Prince de Funknroll, ese que puede comenzar un tema con una especie de queja para después delirar con voz infantil y una base mántrica en forma de "ruiditos", alejándose de la medianía musical actual y volverse (aunque sea un poco), ese marciano que recordamos de los 80's. 

Ojo, no creo que sea un título que pongamos en la galería de sus mejores discos, pero digamos la verdad... ¿no es como pedirle mucho incluso a él mismo?

Y eso que escribe alguien que hace un tiempo habló de la "decadencia" de su música (sino recuerden el último 
20Ten y después me dicen).

Homogéneo, conceptual, con un sonido claro, sintético y potente, con momentos bellos como The Gold Standard,  un groove que es envidia de todo músico negro actual. Suficiente para mí entonces.

          Y si desde ahora hay que darle tiempo para que haga algo como esto y olvidarnos la costumbre de un disco por año, ok bueno, todo bien Prince... perdonanos por la insistencia nomás. 






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