DAFT PUNK EN ARGENTINA



Fui al festival Bue, organizado en el club Ciudad para disfrutar (y porque me gustan mucho) de los rockeros Yeah Yeah Yeahs y los tecno parisinos Daft Punk. A priori, pensé que los Yeahs tenían ventaja en cuanto al show por ser un grupo "real", una banda de rock con lo que todo eso conlleva en vivo.

No es el mismo caso de los Daft, dos DJ’S disfrazados de robots e imitando una perfomance de banda. Pero me equivoqué.

Es verdad que los franceses jugaron de locales (fueron el plato principal, con un sonido tres veces superior) pero lograron hacer del show una pista de baile gigante, con el solo recurso de su cantidad inagotable de hits y un juego de luces nunca visto en el país, no por lo espectacular o por su nivel, si no por lo funcional al espectáculo.

Cada tema tenía sus luces y efectos predeterminados en la pantalla de fondo, en la armadura de los costados y en la pirámide donde se ubicaba esta pareja electrónica.

Los Yeahs y su rara y vistosa cantante fueron potentes, empáticos, y se nota que son buenos músicos, pero demasiado ciclotímicos, como que su show nunca despegó. Una especie de pequeños Nirvana pero sin la pasión necesaria.

Su música es interesante y el carisma de la cantante el necesario para ella, por eso cuando superen los baches propios (quizás por tener solo dos discos editados), su show será algo grande.

Los estáticos Daft Punk y su pirámide multicolor, en contraste con la movediza masa de gente bailando (estaba lleno y como anécdota ¡se volaron las dos pantallas laterales!), haciendo un playback gigante con sus bases machaconas de temas mixturados, como en una cinta sin fin, demostraron que la buena música en vivo pasa también por otros muchos y distintos lados.

Larga vida al dance...


Comentarios

  1. Ey, buena crónica. Y me alegro de que hayas ido.

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