Si algo tiene de bueno el fútbol es que iguala, que no hace diferencia de clases. Pero no lo hace necesariamente para abajo, necesita del esfuerzo del disminuido para la superación. Argentina y sus grandes figuras con sus millones de presupuesto contra Islandia y su nadismo. Pero en este deporte a veces las ganas, la fuerza de voluntad y la fé igualan al talento y al dinero. Hoy pasó ésto. El fútbol podríamos decir que es socialista (y un poco peronista también).
Hablando del partido de hoy en el mundial con nuestro equipo, Argentina nunca encontró los espacios, no le encontró la vuelta a un equipo solo ordenado, rápido, atento y con mucha voluntad. Con solo esas virtudes, sabiendo de sus limitaciones y con un aspecto de vikingos recién bajados del barco, empardaron un partido que prometía no digamos goleada pero por lo menos un paseo argentino.
Con los nombres solo no alcanza Argentina. El mundial pasado tuvimos suerte, no esperemos lo mismo en éste.
PD: Y Messi, el iluminado, el messías, errando un penal pateándolo como mínimo con desgano. Ayer Cristiano, ese odiado egocéntrico, pateó el suyo con fuerza, determinación y ángulo, a años luz de éste. ÉL (el messías), siempre se empeña en los mundiales en que no lo comparemos más con ya-se-sabe-quien...














